
El libro de F. M. Veytsman relata los destinos de los emigrantes rusos que se encontraron en la Italia fascista tras la Revolución y la Guerra Civil rusas. El autor investiga la vida de la diáspora rusa bajo el régimen totalitario de Mussolini, examinando su adaptación, las dificultades que enfrentaron y sus intentos por preservar su identidad nacional lejos de su patria.