
Una colección de relatos de Bruno Schulz, uno de los escritores polacos más significativos del siglo XX. En el libro, el autor crea una imagen mitologizada de un pequeño pueblo de Galitzia, donde transcurrió su infancia. A través del prisma de la percepción infantil, Schulz retrata un mundo caprichoso en el que la realidad se entrelaza con la fantasía y las cosas cotidianas adquieren un significado mágico. La obra se distingue por su rico lenguaje metafórico y sus imágenes surrealistas.